BURBUJAS

Somos como esas burbujas que surgen en una copa de champagne francés. Nacemos en el brindis de una noche mágica, fluímos con otras burbujas y al final nos esfumamos en décimas de segundo. Nuestro tiempo de vida es fugaz y efervescente, mientras tanto nos sentimos atrapados. Estamos limitados a mirar a través del cristal de la copa hacia la realidad desconocida que brota fuera. En el otro lado hay pompas que flotan en el aire, son el resultado del soplido de un niño. Tienen más suerte, vuelan y parecen libres. Hasta que encuentran en su trayectoria otra pompa idéntica que les hace estallar.

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